domingo, 30 de enero de 2011

SANTIAGO EN 3D ES UN FESTIVAL / Stgo a Mil 2011


borrador publicación revista digital 4arts.it / versión español / Italia

Publicación 25 de enero de 2011 /

Por Guillermo Jorge Alfonso y Fabio Bozzato.

www.4arts.it

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En Chile, desde el 2009 se oficializó que todos los 3 de enero se daría comienzo al Festival Internacional Santiago a Mil. Uno de los eventos culturales más importantes de Latinoamérica y que se desarrolla durante todo el mes de enero, reuniendo a artistas nacionales e internacionales de las artes escénicas: teatro, danza, performance y música.

El día designado para su inauguración anual, conmemora el fallecimiento del director y actor teatral, Andrés Pérez Araya (1951-2002) quién llevó el teatro a las grandes masas de Chile, y que la directora general del festival y fundadora, Carmen Romero, fue la encargada de llevar sus giras internacionales con el hito teatral “La Negra Ester”, obra que marcó un antes y después en la historia del teatro chileno, estrenada días siguientes al plebiscito (1988, No-Pinochet). Andrés Pérez fue además quién dio movimiento a uno de los espacios culturales más emblemáticos del país, el actual Centro Cultural Matucana 100, que se dice que a medida fue del interés de la Primera Dama de la época, Luisa Durán de Lagos, se le despojaría para refaccionarlo y administrarlo, meses antes a que se extinguiese el creador, y siendo actualmente una de las sedes del festival por ser uno de los pocos espacios acondicionados de la ciudad.

El encuentro cumplió 18 años, y ya nadie puede decir que no es mayor de edad. Nació tímido y tierno el año 1994, en los primeros años de un ilusorio retorno de la democracia, con un Pinochet tras la sombra como Comandante en Jefe del Ejército hasta 1998, y que finalizando su cargo asumiría al día siguiente, como senador vitalicio.

En su primera versión eran sólo cinco obras y tres directores, uno de ellos dirigía tres. Era Alfredo Castro, el mismo que en el pasado septiembre se paseó por 67° versión del Festival Internacional de Cine de Venecia, y que fue elogiado por su actuación en la película “Post Mortem”, un reconocido actor de teatro y televisión, además de ser un destacado director teatral aquí.

“La fiesta de la cultura” como lo ha descrito Carmen Romero, se inició llamándose “Teatro a Mil” nombre que hizo referencia popular al valor asequible de las entradas de los espectáculos de la época.

La economía cambió, y el nombre del festival también tuvo que hacerlo. Aunque hoy sigan recibiendo el reproche de cierto público popular que los pifia abiertamente desde redes sociales, contrastándose del público más pop y compensado con espectáculos callejeros seductores de alta envergadura y concurrencias, que semana a semana los sigue fielmente.
El 2001 fue el primer cambio de identidad, agregando oficialmente el concepto “internacional” seguido a la palabra festival. Y el 2006 cambia definitivamente, personificándose con la Capital del país “Festival Internacional Santiago a Mil” descontextualizando la expresión “a Mil” y encajándole la significancia de trabajar “a mil por hora”.

Porque en Chile constantemente todo cambia. Es como una película de Lynch (no distribuida) en la que aunque todo parezca que está perfecto, de reojo se percibe que algo prófugo sucede, sin nunca imaginar en qué terminará. Sólo acá súbitamente puede llamarte alguien desde la oficina de prensa, no para informarse si acaso marcha todo bien, sino para avisarte que no es posible que prensa internacional tenga acceso a las obras, aunque en ocasiones anteriores te hayan permitido esperar a que entre todo el público a sala, para que en caso que sobrara algún asiento; sea así cómo logres hacer tu trabajo. Incluso aunque recientemente se haya firmado un protocolo de colaboración entre el Consejo de la Cultura y las Artes y la Fundación Teatro a Mil para la internacionalización del teatro chileno. Y no es que se esté participando de una performance, es lo que quizás pudiera llegar a sucederle, a cualquier colaborador de prensa si se arriesga eventualmente a andar muy de civil. Es así como el festival resulta un teatro dentro del teatro, y es lo que hace sospechar que todo lo que ocurre al alrededor pudieran ser probablemente también, otros micro-eventos.

Porque Chile, es un país con una ágil rutina de contradicciones, murmuradas desde su collage arquitectónico. Esa necesidad de ser todo al mismo tiempo. Un día una torturada y exiliada política, hija de un General de la Fuerza Aérea torturado y asesinado, puede ser Presidenta de la República, y al día siguiente tener que entregarle el cargo a un defensor público de Pinochet. Esa construcción turbo-barroca, son los cimientos que aquí, incluso traspasan transversalmente cualquier terraza cultural.

Sin embargo, constantemente hay una coreografía de la descoordinación, porque en las ceremonias inaugurales de este tipo de eventos siempre se tatarea disimulado que todo se desarrollará con un estricto sentido del orden y del deber, una herencia cultural que incluso, a veces pareciera, reflectarse burlescamente como tic nervioso en ciertas propuestas y formaciones artísticas que se exponen rígidas, casi como si denunciaran una parálisis cultural.
Del modo contrario, eso produce una respuesta subversiva en creadores nacionales como Guillermo Calderón, Alejandro Moreno y Luis Barrales, entre otros jóvenes artistas de notable potencialidad o algunos otros que no siempre consiguen estar invitados al festejo, y que a veces pareciera, que pertenecieran a otro país dentro de aquella misma geografía.

Pero no todo fue un thriller de suspenso. Porque en la 18 ° versión del festival, en la cual participaron veintidós países, cuatro continentes, con un significativo total de 71 obras, 40 internacionales y 32 nacionales, también se desarrollaron otras actividades gratuitas que realmente consiguen un acercamiento formal con el público, como el valioso aporte de la “Escuela de Espectadores” una especie de audiencia a lo Actors Studio local, pero en estilo más casual, con directores, dramaturgos y elencos actorales que comparten sus procesos y perspectiva creativa con el público común.

Pero las divisiones de clases acá, incluso se traslucen desde la llamada “fiesta de la cultura”. Porque el público que asiste a los espectáculos nacionales, mayoritariamente no es el mismo que asiste a lo internacional, ni menos se asemeja mucho a aquel que circula en lo callejero.

No obstante, la atmósfera es de una fiesta seriosa*, a pesar de que cada noche con acento parvulario y maternal de la voz de la conciencia, te acomode la voz en off y reconocible de Delfina Guzmán, una actriz importante de 82 años, dándote una bienvenida con un tono impostado de radio teatro.

Sin embargo, la cantidad de público asistente, no es la cifra que se difunde habitualmente y sea más cercana a un juego de espejos... de la cual, aquellos mismos que estaban en la obra anterior, son los que están en la siguiente esquina haciendo fila para entrar a otro espectáculo, y que entre muchos, son estudiantes de teatro o actores licenciados. Ya que dentro un período de casi 10 años las escuelas de teatro profesional, se multiplicaron cinco veces más (sin aumentar en esa proporción la población). Instituciones teatrales que emergen y se desmontan como si fuesen intervenciones** itinerantes por el país entre una confusa transición a la democracia.

Sin embargo, el Festival Internacional Santiago a Mil, realmente no sólo es una tradición que fue fabulando hasta convertirse en mito, sino realmente es una maratón de ocurrencias tridimensionales para su público asistente.

P.D. Comme te po' capì chi te vò bene
si tu le parle 'mmiezzo americano?
Quando se fa l 'ammore sotto 'a luna
come te vene 'capa e di:"i love you!?"

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- seriosa* : 1. perfumadamente serio (mix idiomático)
- intervenciones teatrales
** : 1. formato de representación o presentación escénica, que irrumpe en un espacio no convencional de teatro, no sala, no escenario.
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NOTA: Respecto a las obras de artistas nacionales e internacionales que facilitaron amablemente nuestro acceso, entre muchos otros, es posible que nos refiramos más adelante, fuera del evento, y tal vez sea desde otro medio. Muchísimas gracias por su profesionalismo.

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