sábado, 5 de febrero de 2011

CLAUDIA BARATTINI - ENTREVISTA - Stgo a Mil 2011


borrador publicación revista digital 4arts.it / versión español / Italia

Publicación 31 de enero de 2011 /

Por Guillermo Jorge Alfonso y Fabio Bozzato.

www.4arts.it

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"Italia conoce bien a Chile, por su historia política y sus exiliados. En los cuatro años que trabajé en Roma, viajé por todo el país para presentar al Chile actual, sus jóvenes artistas, su nuevo escenario cultural. Ha sido un largo proceso para actualizar las informaciones del imaginario italiano, sobre el Chile de hoy".

Claudia Barattini está vinculada a ambos países por sus raíces familiares y por el cargo de agregado cultural en la Embajada de Chile en Roma, bajo la presidencia de Bachelet. Un trabajo extraordinario, que trajo a caudal al Festival "Santiago a Mil" donde se ocupa de las relaciones internacionales. El Festival ha tenido siempre una relación muy estrecha con Italia. Invitado de Honor el 2008. Este año se representó con cuatro obras: "Buchettino" dirigido por Chiara Guidi de la Societas Raffaello Sanzio (co-producion Chile-Italia), "Días Felices" dirigida por Robert Wilson (Estados Unidos - Italia), "Diario físico de Viaje” (Italia-Chile) y "Solo Improvisation Goldberg" ambas de Virgilio Sieni.

Barattini nos recibe en las oficinas de la Fundación, con su mirada gentil y curiosa: "Es el fruto de una intensa cooperación cultural. En 2008 fírmanos un acuerdo con el Ministerio Italiano de Cultura, lo que permitió el financiamiento de los viajes de compañías italianas, junto con la visita de una delegación destacada acompañando a la Vice-Ministro de Cultura. Desde ese episodio, los vínculos han crecido, nos hemos conocido y se han intercambiado experiencias, incrementándose las participaciones y diálogos que han estrechado nuestras relaciones".

En los últimos días la Fundación Santiago a Mil y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, firmaron un acuerdo para "internacionalizar" el Festival ¿Qué puede significar esto?
El acuerdo trata de fomentar y desarrollar los vínculos internacionales para todo el teatro chileno, no sólo el festival. Entonces, apoyar la visibilidad de las compañías chilenas en el extranjero, y también consolidar el festival como plataforma internacional de teatro chileno y latinoamericano hacia el mundo. El acuerdo se celebró entre la recepción de cincuenta directores y programadores de festivales de Europa y América Latina. Ahora el acuerdo entre el Consejo de la Cultura y la Fundación, realza y refuerza estas relaciones y red. Fue una iniciativa de la Fundación para crear una alianza estable capaz de dar un nuevo aliento a las próximas ediciones del Festival.


Latinoamérica está viviendo un boom. Europa, en cambio, está experimentando una grave crisis, no sólo económica y social, sino también de producción e inversión cultural.
Es difícil lo que apuntas… Creo que la profunda crisis de Europa es casi una “des-ubicación” de la tradición cultural europea, respecto a cómo se está moviendo el mundo contemporáneo en general, tanto cultural como económico. Creo que la crisis económica es también expresión de cierta perplejidad o de no-reubicación a los nuevos escenarios internacionales. Ante un mundo tan cambiante, yo tengo la percepción que Europa sigue muy encerrada en sí misma. Incluso es difícil para nosotros con nuestra tarea de internacionalizar nuestro sistema cultural, resulta una labor titánica allá, porque los circuitos italianos o europeos en general son difíciles de traspasar. Sin olvidar, algunas excepciones valiosas con gente dispuesta a experiencias más innovadoras y experimentales. Pero hay cierto proteccionismo, tentaciones de aislamiento y recelo a contaminarse con lo emergente fuera de su continente, es algo que continúa siendo fuerte. Hay una gran batalla para abrir estos circuitos, y es el desafío que todos enfrentamos. Creo que esto expresa también una crisis de visión, un bloqueo, una aprensión a la apertura, y no sé si de creatividad, eso no lo sé... Pero también creo que Europa es más que sus centros históricos. Ahora vimos producciones interesantes, todos los días estuvimos descubriendo a la nueva Europa del Este. En todo caso, sobre la grave crisis, tal vez Europa sólo pueda salir con una apertura a nuevos horizontes culturales.

Santiago a Mil es el evento cultural más importante del país, quizás casi su metáfora. ¿Crees que podría transformarse en una oportunidad, no para reiterar su representación social, ni amenizar, sino quizás para denunciar, alterar? ¿Crees que está preparado para lograrlo?
Es otra pregunta difícil – reímos - Santiago a Mil tiene una visión, pero es un festival de teatro y no puede resolver los problemas del país, tiene una capacidad innovadora y de alguna manera desestructurante de la forma tradicional cómo se organiza la sociedad chilena, lo que quiero decir, es que el festival desde sus orígenes ha tenido una preocupación por el acceso. Y llegar a una audiencia que no es público tradicional de espectáculos, ni que usualmente tenga acceso a estos cuando son de calidad, y que es lo que se propone. Esto se refleja en una cartelera enorme y gratuita para ellos.
Por otra parte, la política de acceso ha significado, involucrar, incluir al público de teatro de enero, de un modo muy transversal. Y eso sucede desde Las Condes hasta la población la Victoria, y consolidándose allí. Si tú vas a la población la Victoria, tienen una programación especial y permanente.
El festival desde sus inicios ha tenido una vocación integradora.
Por otra parte, desde la perspectiva de la ciudad, creo que también integra, dentro de lo tremendamente segmentada que esta es socialmente. Es un evento que tiene un efecto mediático que está presente en toda la ciudad, independiente de las divisiones económicas y sociales, es una señal muy interesante de integración la que el festival da. Y creo que es algo consciente, buscado y adquirido con el tiempo. El acceso, es indiscutible.
Y es un fenómeno que reúne a compañías nacionales e internacionales, emergentes y destacadas, junto con un programa de gran calidad. Desde hace tres años tratamos de llegar a las ciudades más distantes del país, porque la centralización es otro gran impedimento... Quién sabe, algún día podremos pensar realmente en un Festival de “Chile a Mil”.

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